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lunes, 24 de febrero de 2014

#15 La caída.

Connie: está bien, me daré por vencida, pero sólo déjame hacer algo, una sola cosa y no te molestaré jamás.
Bill: ¿qué?
Connie: -se acerca lentamente mientras habla- déjame besarte, déjame irme con el recuerdo de haber probado tus labios, eso sería suficiente para mí, nada más Bill, nada más...-
Bill:...
Connie: -apunto de llegar a sus labios-
Bill: ¡No! de verdad no...
Connie: -solloza- no me hagas decirlo...
Bill: ¿Decir qué?
Connie: no Bill, es muy duro para mí. Sólo bésame.
Bill: ¡No! ¿qué sucede Connie? me estás asustando.
Connie: ¿de verdad me harás decirlo? ¿No me puedes dar un simple beso, aunque sea por caridad?
Bill: ¿No me dirás?
Connie: ¡Ay, Bill! estoy muy enferma.
Bill: ¿enferma! ¿de qué?
Connie: No quiero decirte, pero es grave, depende de una operación si estaré bien o si pasará algo peor... ¡Por eso te estoy diciendo esto! por eso quiero tu consuelo...

Narra Bill: 

Antes de darme cuenta Connie ya me estaba besando, no fui capaz de alejarla de mí ¿estaba enferma? tenía que creerle, es imposible que alguien sea capaz de mentir con respecto a algo tan delicado, nunca había dado un beso por lástima, pero no sabía que más hacer.
Ahora, recordando esta escena, entiendo por qué insistió tanto. Luego de que la enfermera nos explicara que Tom había despertado y estaba casi en perfecto estado de salud, una fragancia de alegría inundó mis pulmones, alegría que luego se vio truncada por los sucesos siguientes. Cuando (tunombre) se marchó, increpé directamente a Connie.

Bill: ¡Sabías que nos podría ver, por eso insististe tanto en el beso!
Connie: no-no sé de qué hablas.
Bill: ¡DIME LA VERDAD! ¡por la mierda! ¿le dijiste algo?
Simone: ¡Bill por favor! estamos en el hospital.
Bill: ¡NO! ¡eso me da igual! ¿¡Estás enferma siquiera?!-dirigiéndose a Connie-
Simone: ¿enferma, te pasó algo?
Connie: eh-eh
Bill: ¡ES MENTIRA, LO SABÍA! ¿Cómo pude ser tan iluso?
Sophie: ¡hey, no le grites a mi hija!
Bill: ¡Usted cállese señora, ni siquiera sé que carajo tiene que ver en esto!
Sophie: ¡No me hables así!
Simone: ¡Bill! nos vamos inmediatamente de aquí.-tomándolo del brazo-
Bill: No te preocupes, puedo irme por mi cuenta, ya no soy un niño.-se suelta de forma violenta del agarre de su madre y sale del hospital-
Simone: ¡Bill!-lo sigue hasta el estacionamiento- ¡Bill!
Bill: ¡Déjeme en paz señora, no quiero escucharla, iré a buscar a (tunombre) para terminar todo este circo!
Simone: ¡Bill! no me hables así, soy tu madre.
Bill: ¿ah sí? ¡MI MADRE! pues no se está comportando como una. ¿Y sabe qué? Quiero a ese par de perras lejos de Tom, ahora mismo, JURO que si las encuentro ahí cuando vuelva no me haré responsable de mis actos.
Simone: ¡No te reconozco Bill!
Bill: ¡Que lástima! pero aunque no lo crea soy yo, el Bill de siempre, porque la que ha cambiado eres tú Simone, no eres ni la sombra de lo que era mi madre.

Saqué el auto y me fui de ahí, Simone lloraba, cuando el que debería llorar soy yo. No podía calmarme, la furia me inundaba, Connie podía irse a la misma mierda, ¡No volvería a creer jamás en nadie! No aguantaría más persuasión, mis sentimientos sólo yo podía entenderlos, sólo yo podía descifrarlos, y en este momento todo lo que me indicaban era una fatiga que sólo podría calmarse cuando volviera a ver a (tunombre). La busqué por horas, 4 horas interminables. Es de noche ¿a donde podría haber ido? Me estaciono en un supermercado y comienzo a caminar, a un par de cuadras un bar llama mi atención, entraré por una bebida, estoy sediento y cansado. De un momento a otro la bebida se transforma en vodka, me siento un poco más despierto, mi mente no deja de trazar caminos entre todos los hechos, odio a Connie, odio a Sophie, quizás hasta odio a mi madre... -dame otro vaso amigo.- Y otro, y otro. Si sólo pudiera estar en otro lugar, si tan sólo Tom no estuviera en ese puto hospital, y (tunombre) estuviera a mi lado. El alcohol pasa rápido cuando ya has tomado lo suficiente como para el mareo, estoy desorientado, en la calle, quiero llegar al auto. Lo intento, intento concentrarme, cuando de pronto sucede algo...

Simone: Bill... lo siento, tengo que hacer esto, estos hombres te ayudarán.

Siento como de repente dos gorilas, una a cada lado, me toman de los brazos y me levantan. No puedo defenderme, el vodka pesa en mi cuerpo, me voy hacia los lados, no puedo mantenerme de pie. ¡Mierda! ¿Donde me llevas Simone? ¿qué diablos está pasando? empujo con todas mis fuerzas pero soy como una lagartija, y estoy cayendo, mientras sigo pensando, caigo...





Hola! soy yo de nuevo, he estado escribiendo mucho y ¡Me encanta! gracias por seguir leyendo, ¡hacen que este pequeño hobbie cobre tanta fuerza! Hasta creo que me he vuelto a enamorar tan perdidamente de Bill como cuando tenía 14 años jiji, Las quiero mucho, besitos.

viernes, 21 de febrero de 2014

#14 Mente transtornada

Untitled



Narras tú:

Me duele el cuello, en consecuencia despierto sola en un sillón del hospital, a mi alrededor otras personas están sentadas en posiciones terribles, algunos llorando, otros rezando. ¿Cómo llegamos a esto? de alguna manera estoy aquí, no sé donde está Bill, y siento un vacío tan grande, me falta voluntad para estar de pie en un momento como este, pero tengo que ser fuerte para apoyarlo. Intenté relajar mi espalda y me dispuse a buscar algo de agua. Los pasillos estaban o desiertos o llenos de enfermeras que corrían de un lado a otro, busqué alguna maquinita de agua por muchos lugares, cuando la encontré, para mi mal gusto, no estaba en el lugar adecuado.

No entiendo que pasa, intento deducir alguna respuesta lógica en mi cabeza, lo intento rápido, con todas mis fuerzas, pero no sé, no sé que puede pasar. En una de las paredes Connie le está comiendo la boca a Bill. ¿Debería entenderlo? Tom está en coma, pero eso no significa que esté sucediendo esto.
Escucho tras de mí una enfermera gritando, me escondo en el pasillo continúo, Bill corre para saber que quiere la mujer, no me ve, no logra verme y quizás no lo hará jamás. Ya se ha alejado, quizás algo le pasó a Tom y por eso lo llaman con tanta urgencia, cuando soy capaz de salir de mi escondite me encuentro cara a cara con Connie.

Connie: Perdón.
Tú: Me viste...
Connie: Sí, por eso te pido perdón, te juro que no fue mi intención.
Tú: ¿ A caso fue la intención de Bill?
Connie: Sí, pero reitero mis disculpas, estas cosas son inevitables, entre Bill y yo existe algo que nos impulsa, que nos lleva a esto, aunque no queramos.
Tú: Eres una perra mentirosa, no te creo una puta palabra.
Connie: ¿Viste a Bill resistirse? ¿Lo viste jalándome lejos mientras lo besaba?
Tú:...
Connie: ¿No, verdad?

Se había formado dentro de mi una maraña de ideas, estaba completamente confusa, sentía mi rostro arder, los ojos se nublaban.

Tú: Sigo sin creerte ¿sabes por qué? porque entre tú y yo hay una diferencia muy grande. Bill está enamorado de mí, y créeme que no llegó a ese sentimiento porque yo tuviera más trasero que cerebro.
Connie: ¿Me insultas por ser modelo? ¿A caso no te gusta verte bonita también?
Tú: sí, puede ser, como a todo el mundo, pero no hago de eso lo más importante. Por eso creo que el amor de Bill es sincero, igual que el mío.
Connie: Wow, me gusta tu confianza, pero a la vez me das pena, desde la primera vez que te vi me diste pena, Bill te presentó como "Su pareja" qué irónico, cuando un día antes se acostó conmigo, por eso no quería contestar tus llamadas, por eso te evitaba, por eso tuviste que llegar a Alemania para que te prestara atención.

En ese exacto momento mi termómetro se rompió, lancé mi mano contra ella y la golpeé en el rostro. ¿Se lo merecía, no?

Tú: Deja de mentir, es insoportable lo poco que vales.
Connie: ¡Maldita! ¡No me vuelvas a tocar en tu vida! Todos se enterarán de esto, haré que lo pagues ¡a mí nadie me toca!

Después de la discusión, Connie salió corriendo, yo no podía dar un paso, me mantuve apoyada en la pared por un tiempo, cuando regresé hacia donde estaban todos Connie estaba llorando mientras abrazaba a Sophie, y muchas miradas asesinas se posaron en mí.

Bill: ¡(tunombre)! ¿por qué golpeaste a Connie?

Ese "golpear" sonaba a que le hubiera dado una paliza, lo único que hice fue abofetearla, hubiera querido hacer mucho más, pero me parece una falta de respeto hacia todas las personas que están con el alma en un hilo esperando por resultados médicos.

Tú: eso no importa ¿cómo está Tom?
Bill: Despertó, está todo bien.
Tú: ¡Qué alegría!
Simone: Bill ¡Saca a esta niñita de aquí! ¿No ves que Connie se pone peor?
Gordon: Calma Simone, aún no hemos escuchado la versión de (tunombre).
Sophie: ¡No hay nada que escuchar! ¡Infeliz, te juro que si vuelves a tocar a mi hija, te llegará una demanda!

Ah... no... ¡Quería encontrar las palabras para alegar mi defensa, pero no podía! no lograba articular una explicación lógica, y luego... ¿Por qué lloraba? quizás mi cabeza ya había terminado su trabajo el día de hoy, y mi mente se había ido dejándome toda confundida, toda extrañada. ¿Bill se había acostado con ella? ¿por qué la besaba? ¿Por qué MIERDA la besó? pensamientos como esos iban y venían y el huracán llegaría a mi voz.

Tú: ¿Por qué la besaste?-dije con un hilo de voz-

El color de Bill comenzó a abandonar su cuerpo luego de oír mi pregunta, y fue en ese mismo momento cuando entendí que el beso había sido por su voluntad, nadie lo había obligado. Me sentí humillada, y me vi de nuevo en una ciudad extraña, sin tener a donde ir, sin tener a quién amar.




Hola de nuevo! este capítulo es cortito, pero quería subir lo que tenía, me tiene muy triste la historia, odio a Connie ): pero ya verán! las cosas darán grandes vueltas. El que ríe al último, ríe mejor wuajajaja, besitos!

domingo, 16 de febrero de 2014

#13 Confesión.

La vida nos ha roto huesos a todos, a algunos nos ataca con más precisión pero a todos nos da golpes igual  como da caricias.

Narra Bill:
Tengo un montón de años y aún no he madurado un poco, acabo de percibirlo, acabo de encontrar en mí los defectos que en otro tiempo tanto me costaba ver. Y es casi instantáneo como se nos va la seguridad de las manos.

Tú: Bill, hazle caso, tienes que apagar el celular. Entiendo que estés preocupado pero
Bill:-interrumpe- ¡NO, NO ENTIENDES! maldita sea, déjeme ocupar el celular señorita.
X: Realmente no puedo, es parte del reglamento.
Bill: -furioso- esta bien, está bien, lo apagaré.
X: gracias.-se retira-
Tú: Sabes que en los aviones se prohíben los celulares, lo sabes bien.-molesta-
Bill: Mira, te voy a aclarar algo, te agradezco mucho que estés viajando conmigo luego de saber que le sucedió algo a Tom, pero por favor, ten ciertos límites.
Tú: ¿Límites? ¿de qué rayos me hablas? mejor dejemoslo así, sólo apágalo.

Estamos viajando rumbo a L.A, cuando supe que le había sucedido algo a Tom tuve que viajar de inmediato, (tunombre) decidió acompañarme, accedí. La necesitaba aquí, la amo como si no pudiera hacer nada más, pero los nervios me tienen destrozado, es como si mi cuerpo se hubiera separado en dos, una parte de él quiere agradecer, quiere tener esperanzas, pero la otra está doblegada, hambrienta de noticias, y no es capaz se pensar bien. Necesito tranquilizarme pero no puedo, ser hermano no va sólo en la sangre o en la madre, es intangible, yo si pierdo al mío no podría recuperarme, no podría respirar en el mundo de una forma tan inhóspita.

Tras horas de avión llegamos a nuestro destino, ahora me sentía cabizbajo, con la mirada le pedí perdón a (tunombre) y ella de la mano me llevo dentro del hospital.

Simone: ¡Bill! ¡Bill, gracias a Dios estás aquí!
Bill: ¡Mamá!-la abraza- ¿Cómo está Tom?
Simone: ay Bill.
Bill: ¿ay, qué? dime, ¿cómo está?
Simone: no, no nos han explicado mucho, no entiendo casi nada! ay dios, Gordon entiende más dile a él que te explique, yo ya no puedo con mis nervios.
Bill: Gordon, que pasó¡?
Gordon: Tom tiene un "tec cerrado", daño físico en el encéfalo, lo han puesto en un coma inducido hasta que su cerebro se "deshinche" esa fue la explicación, claro, el médico trató de hacerla lo más simple, dice que es leve, por lo cuál hay esperanzas de que despierte sin ninguna consecuencia. Eso es lo más grave, lo demás sólo fue un brazo lastimado.
Bill: ¡Ay Tom, maldita sea! ¿Estaba ebrio? ¡dime! ¿estaba ebrio? porque lo mato, apenas despierte lo mato.
Gordon: calma Bill, calma, tenemos que tener todo nuestro poder en que despertará bien.
Bill: está bien, em, (tunombre) me acompañó.
Tú: hola, lamento mucho lo que pasó.
Gordon: Hola, ¿quién es? no la conocía.
Bill: ella es mi novia.
Gordon: ¡Así que ella es de la que tanto hablas! un gusto conocerte.
Tú: igualmente.
Gordon: que pena que sea en un momento como este. Ella es mi pareja, Simone.
Tú: sí, ya nos conocíamos.

Gordon conoció a (tunombre) he inmediatamente se interesó por ella, comenzó a hacerle preguntas y yo aproveché el momento para hablar a solas con mamá, necesitaba saber como se encontraba.

Bill: ma, ¿estás bien? si estás muy cansada puedes irte esta noche, yo me quedaré todo el tiempo que sea necesario si pasa alguna cosa.
Simone: no, no, no te preocupes, no puedo despegar un pie de aquí. ¿Sabes? cuando le pasó esto a Tom pensé mucho en ti, en donde estarías, en si habías sentido que a Tom le pasaba algo, si sabías que estaba sufriendo tanto como debe haber sufrido. Pero por lo que veo no pasó nada.
Bill: ¿A qué va eso mamá?
Simone: Bill... ¿No crees que debes volver a casa? por lo menos por un tiempo, dejar de viajar, de salir cuando se te antoje, deberías sentar cabeza.
Bill: ¿esto es por que viajé a Barcelona?
Simone: Bill, sólo te digo que tienes la edad suficiente como para empezar a sentar cabeza y entender lo que haces con tu vida, o después no te vas a dar ni cuenta y vas a llegar a los 30 sin saber que hacer, cómo actuar. No puedes ir de país en país por un capricho.
Bill: (tunombre) no es un capricho, nunca lo ha sido. Y creo que no es el momento para esta conversación.
Simone: ¡No! sí lo es, porque me he pasado la vida dejándote hacer lo que tú haz querido y ahora eso me resulta muy mal. ¡Si hubieras estado aquí con tu hermano quizás esto no habría pasado esto!
Bill: No puedo creer que me estés echando la culpa a mí mamá.
Simone: ¡No te estoy echando la culpa! pero piénsalo, podría haber sido distinto.
Bill: ¡No! tú estás distinta, tú estás extraña desde que empezaste a ver a esa bru... hablando del rey de Roma.
-Sophie y Connie se acercan raudas hacia ellos-

Sophie: ¡Simone querida! apenas nos enteramos vinimos ¿estás bien, necesitas algo?
Connie: si tía, tiene todo nuestro apoyo, cualquier cosa que necesite sólo díganos.
Sophie: ¡Hola Bill! qué pena lo que ha sucedido, estamos muy tristes, que bueno que has vuelto, Connie te extrañó mucho.
Connie:-sonrojada- sí, que...bueno que estás devuelta.
Bill: Hola.-frío-

Quería patear el suelo, no quería ver a ninguna de ellas dos. Volví y esperé en los sillones junto a (tunombre) los hospitales son el lugar más deprimente. Ella no resistió, luego de unas horas se durmió enroscada como un gato, era ya de noche, yo no dormiría, no podía. En ese momento Connie se acercó a mí y muy despacio me preguntó si podía acompañarla.

Connie: ¿Estás mejor?
Bill: realmente no importa como esté yo, el que importa es Tom.
Connie: Es cierto, es más importante, pero a mí también me importas tú, te ves cansado.
Bill: es mejor que no te preocupes por mí.
Connie: me gusta hacerlo.
Bill: haz lo que quieras.

Me sentía culpable por ser tan cortante y antipático cuando ella se estaba comportando totalmente distinta a la mujer inmadura que suele ser, pero estaba cansado, no necesitaba su lástima.

Connie: Bill, sé que tú me detestas, y lo acepto.
Bill: no te detesto.
Connie: pero eso parece.
Bill: no, no, es que, no es un buen momento para mi, por eso estoy de mal humor.
Connie: Entiendo, pero como decía, sé que no te gusto, aún así quería decirte que tú si me gustas, y mucho.
Bill: ah...
Connie: sé que estás con esa chica, y debe ser porque de verdad la quieres, tú no le harías algo malo. Pero también quiero que me des aunque sea el derecho de mirarme.
Bill: ¿perdón? no te entiendo.
Connie: ¡Mírame Bill! sólo mírame, déjame acercarme, déjame mostrarte quién soy en realidad, estoy segura que te gustaría como tú me gustas a mí.
Bill: no puedo hacer eso, sería injusto, yo ya estoy con (tunombre) no quiero mirar a nadie más que a ella.
Connie:-completamente triste- ¿estás seguro?
Bill: seguro.
Connie: o sea, ¿no hay nada...-con un hilo de voz- que yo pueda hacer?
Bill: nada...
Connie: no puedes ser tan cruel, te he querido en silencio por demasiado tiempo.
Bill: lo siento...
Connie: está bien, me daré por vencida, pero sólo déjame hacer algo, una sola cosa y no te molestaré jamás.
Bill: ¿qué?
Connie: -se acerca lentamente mientras habla- déjame besarte, déjame irme con el recuerdo de haber probado tus labios, eso sería suficiente para mí, nada más Bill, nada más...-
Bill:...





Hola! les traigo un nuevo capítulo, ojalá les guste, gracias a las que siguen leyendo, me encantan sus comentarios ññññ espero estén todas muy muy bien♥

jueves, 9 de enero de 2014

#12 Lo habitual.

Tú: Bill, aléjate.
Bill: no estoy haciendo nada malo.
Tú: ya hablamos de esto...
Bill: pero no te creo ni una palabra.-afirma el rostro de ella en su mano y tímido comienza a besar su mejilla, acercándose sagaz a los labios, a esos labios tan irremediablemente dulces...

Tú: ¿Por qué te alejas justo ahora?
Bill: -apoyando su frente en tu frente- Porque creo que me odias.
Tú: no-susurras- estoy cansada de hacer como si no sintiera nada. 
Bill: -mira atentamente los dos ojos que tiene enfrente- ¿entonces?
Tú: entonces puedes besar...me.

Bill tomó mis labios como si fueran suyos, y me besó pausado, tranquilo, casi como si fuera lo más natural y habitual, como si estuviéramos hechos para besarnos y la lluvia estuviera distante, no nos tocara, como si el calor de ambos nos emancipara del clima, del mundo, y de esta mierda que nos ahoga. 
Nos hicimos a un lado y apoyé mi cuerpo lentamente en una pared, ya no sabía donde estábamos, pero parecía un lugar oscuro y solitario.

Tú: Bill.. ¿dónde estamos? 
Bill: no lo sé.

Ahora con mi cuerpo toco una escalera en la que lentamente voy agazapándome, y topo con el escalón, me siento, me estiro. La escalera es incómoda, el lugar es incómodo. Y me siento morir, porque él está acariciando mi rostro, y luego me vuelve a besar, ahora ávido, deseando vehemente todo lo que se puede desear, sus mejillas están rojas, pienso que yo también debo verme así, asediada por el calor (aunque esté lloviendo) mojada más por él que por la lluvia.

Bill: Si no paramos ahora, no creo poder controlarme.-decía con un hilo de voz, mientras me miraba fijo- 

Recuerdo que en ese momento sus pupilas se estrellaron en mis nervios, e imaginé a Bill como un demonio, una imagen infernal pero familiar me traspasó la mente, lo pensé poderoso, me vi subyugada a sus miradas, y el sentimiento de amar agitado, amar jadeante, sin pausas, sin respiro, el sentimiento de hacer el amor con él en cualquier lugar, cualquier día, -y si a caso no es amor que sólo sea sexo- me llenó y me vació en tan pocos segundos que me creí muerta de nuevo. 

Tú: -apartándolo- eres como mi demonio personal.
Bill: me gusta más eso de superhéroe que demonio.
Tú: no, porque no siempre me has hecho bien. 
Bill: -baja la vista- es que no puedo...
Tú: no puedes. Por eso si te vas no te buscaré más. La vida de una mujer no comienza cuando encuentra al "hombre de su vida" cosa que de por sí no existe, su vida empieza cuando a ella se le antoja, o por lo menos la mía, por eso si te vas también voy a vivir. Pero aunque sea por hoy, no lo hagas, llévame a casa, y quédate conmigo.-lo envuelve en un abrazo- 

Sucedió luego que entre tanto caminar, la lluvia, y el pesado día que ambos tuvimos, caímos rendidos en el sofá mientras veíamos los programas de la noche después de haber comido pastel. La siguiente semana fue un respiro, fuimos al cine, a parques, saqué fotos, hablamos muchas horas, nos amamos aún más, podría vivir inmensa en esta atmósfera para siempre.

Pero las pruebas del colegio o la universidad no eran nada frente a las que vivimos ahora, pruebas de verdad, que realmente vale la pena superarlas, no se aprende aquí ciencia o matemática, se aprende a mantenerse en pie cuando las piernas ya han perdido toda la firmeza. Una llamada a las 4 de la mañana le informó a Bill que Tom había chocado su auto en la intersección de las calles adyacentes a un club de los que él frecuentaba, su auto se hizo pedazos, y parece que él también.







{No quiero dejar esta historia, les juro que no quiero, quiero terminarla como ustedes merecen que la termine, pero han sido demasiados contratiempos que ya no puedo prometer nada, pero cuando leo los comentarios me empieza como a vibrar el corazoncito, les juro que la terminaré, y que valdrá la pena, no sé si aún leen este blog, pero si aún lo hacen ¡Muchas gracias! ¡Muchisisísimas gracias!}

sábado, 27 de julio de 2013

#11 Superhero

Narra Bill:

Me siento tremendamente vacío, como si Santa Claus me hubiera abierto un agujero tremendo  en la mitad del cuerpo, a la altura del ombligo, y taladre, y saque tierra, más tierra, me saque las entrañas. Deben creerme, es la peor sensación, cuando se tiene algo dentro-sea bueno o malo- algo se puede hacer, pero en mi caso, está todo perdido. Suena fatalista pero así me siento. Pero ya saben que la suerte a veces vuelve a vencer, y con todo el placer que podría experimentar encontré la mejor excusa para volver a hablarle, en la mesa, junto al arreglo floral, estaba su billetera. Salí raudo de mi pieza en el hotel y seguí en mi auto en la dirección que (tunombre) había tomado. Cuando la encontré, estaba en posición de ataque.

Bill: ¿(Tunombre)? ¿qué pasa?
Tú: ¿Bill? ¿qué estás haciendo aquí?
Matías: ¡Lo que faltaba!-se levanta ferozmente y le da un golpe en la cara a Bill-
Tú: ¡Mierda, mierda! ¡¿Qué hiciste imbécil?!
Matías: ¡YA QUE NO TE PUEDO PEGAR A TI LE PEGARÉ A ÉL!
Bill: -afirmándose el rostro y hablando de forma calmada- ¿Y a ti quién te dijo que podías hacer algo así sin salir lastimado?
Matías: ¿qué pasa? ¿El maricón cree que puede hacerme algo?
Bill: -intenta golpear a Matías pero su puntería falla-
Matías: ¡JAJAJA! ¿es broma verdad?
Bill: ¡ash!- lanza otro golpe y esta vez si le da a Matías en el rostro-

Comencé a golpear al tal Matías, me sentía fuerte, poderoso, parece que nadie le había advertido que yo había cambiado, que el gimnasio me había hecho más fuerte, y que no iba a dejar que nadie me volviera a molestar, paré de inmediato cuando sentí los pequeños brazos de (tunombre)  deteniéndome.

Bill: Ah, lo siento.
Tú: ¡Para ya!
Bill: -sonríe- se te quedó la billetera en mi pieza.
Tú: ¿te sientes bien? tienes la mejilla un poco roja.
Bill: completamente bien.-animado- ¡jamás pensé que podría salir victorioso de una pelea! es como algo tan sorprendente ¡JAJAJA! soy invencible.
Tú: -te sientas en el piso- ¡AY! ahora Ale me odiará aún más.
Bill: ¿por qué? ¿que pasa?
Tú: este idiota, está pololeando, supuestamente, con Ale, mi mejor... mi ash, con Ale, mi amiga. Es una historia muy larga...
Matías: -moviéndose en el piso- ay...
Tú: ¡ Vayámonos de aquí antes que despierte!
Bill: ¡Pero si no le tengo miedo!
Tú: ¡que nos vamos!
-se alejan caminando rápido-
Bill: ¿Lo arruiné?
Tú: no, no te preocupes.
Bill: ¿él te hizo algo?
Tú: sólo, no sé, dijo cosas ridículas, que me quería a mí y no a Ale ¡Yo jamás quise esto!
Bill: calma, calma. ¿Que vas a hacer ahora? Deberías contratarme como tu superhéroe oficial.
Tú: creo que tengo que hablar con Ale...
Bill: ¡sí! es lo mejor, vamos, confía en ti, y ella tiene que confiar en ti, porque así tienen que ser las amistades, ¿sabes?  nunca he dado un consejo real en mi vida, no son bueno en esto, ¡pero tienes mi apoyo!
Tú: Bill, puedes irte, gracias por todo, pero no es necesario que me acompañes.
Bill: ¡Claro que no! yo me iré inmediatamente y  volveré a buscarte a eso de las 8 de la noche, en la plaza de más allá, ¡te espero!
Tú: ¿qué? no, ¿por qué? no tenemos nada que hablar ni nada que...
Bill: -interrumpe- ¡te esperaré, aunque se este acabando el mundo! me debes una después de todo-alejándose-
Tú: ¡No! ¡Bill escúchame, no te vayas!
Bill: ¡TE ESPEEERO!

Narras tú:

No sé que quiere Bill, la conversación de la mañana ya había sido lo bastante cruda como para decir u oír más. Aparte la última escena me había dejado helada, Matías... fue terrible, ahora estoy caminando hacia el departamento de Ale, necesito volver a habla con ella, contarle lo que pasó, pedirle disculpas, o quizás reprocharle su actuar, ya no sé que pensar con respecto al caso, y es ahí, cuando el tema se gasta cuando es mejor dejarlo ir, mi tema con Bill también está gastado, y no sé si sirve seguir.

Ale: (tunombre)... ¿qué haces aquí?-dice pensativa-
Tú: Ale, pasaron muchas cosas, sé que no quieres verme, ni hablarme pero, esto ya pasó ciertos límites.-hablaba frenética, el nerviosismo se le notaba en cada gesto y expresión-
Ale: te ves rara ¿estás bien? sólo dime que pasó.
Tú: me encontré con Matías.-hablaba cortado para comprobando primero la expresión de su interlocutora-
Ale: ...Yo, definitivamente, no quiero hablar de este tema, por favor, déjalo así.
Tú: no, es que ahora tienes que escucharme. El me atacó, tú no puedes seguir con él de ninguna forma...
Ale: ¡ay no empieces por favor!-intenta calmarse- siempre vienes con lo mismo, que termine con él, que lo deje, no sé por qué estás tan obstinada en eso.
Tú: ¡POR QUE LO VI ENGAÑÁNDOTE  no entiendo porqué no me crees, nunca he sido tan mala como para que llegues a pensar que quiero dañarte de esta manera, Ale, él me atacó, dijo cosas horribles, tuvo que llegar Bill y ayudarme, o sino no sé que habría hecho.
Ale: ¡BILL? ahora Bill, no puedo creerlo, si volviste con él déjanos a nosotros tranquilos, (tunombre) yo te quiero mucho, pero si te sigues empeñando en esto, es imposible que no me altere.
Tú: ¡no he vuelto con Bill! ¡y si hubiera ocurrido, no tiene nada que ver! Estoy intentando de una maldita forma ayudarte.-perdiendo la paciencia- pero.. ¿QUÉ MIERDA FUE LO QUE TE HIZO PARA QUE LO DEFIENDAS DE ESTA FORMA? y para que dejaras de confiar de pronto en mí, sé que puedo ser tonta, egocéntrica, todo lo que tu quieras Ale, pero nunca te mentía, hasta ahora nunca te he mentido, y si la amistad no se trata de eso, de sinceridad, entonces no sé de qué trata, cada guiño, cada momento, cada triunfo lo pasamos juntas desde que llegué a esta ciudad, y ahora soy una puta cualquier porque Matías lo dice-comienza a llorar acaloradamente-
Ale: -se sienta lentamente en el sofá, inexpresiva, silenciosa- Yo... yo ya lo sabía.
Tú: -entre sollozos- ¿sabías qué?
Ale: yo... ya sabía que Matías me engañaba.
Tú: ¿¡Qué!?- sorprendida, intenta calmar la respiración-
Ale: eso, que yo ya lo sabía. Lo supe hace tiempo, le tiré unas cuantas cosas por la cabeza. Intenté alejarlo, olvidarle, empezar de nuevo, pero a diferencia de ti, yo soy débil, más débil de lo que te podrías imaginar, y él prometió dejarlo, me prometió que me quería, y yo traté de auto-convencerme, aunque la verdad era que sólo le interesaba tener una pareja permanente que lo soportara y con la que pudiera acostarse cuando quisiera.
Tú: pero Ale...
Ale: no puedes pedirme que no me sienta humillada, por eso no quería decírtelo, por eso quería hacerme la tonta. Pero la verdad es que no debía, te hice pasar malos ratos, no debía, yo simplemente no debía.-comienza a llorar- fui estúpida y créeme que me arrepiento.

Tomé mis cosas y me fui. Me sentía dolida, mirada en menos, sentía que Ale me había tomado por tan poco que creía una humillación contarme lo que le sucedía. Me fui a mi casa pensando en todo esto y en lo que haría después.
Cuando crecí me di cuenta que perdonar nunca ha sido fácil, y por eso mismo tenía claro que nuestra amistad nunca iba a volver a ser lo que fue, y que teníamos que aceptarlo y que tenía que tomarlo con madurez, después de todo sabía que algún día tendría que volver a mi país y Ale se quedaría acá, era mejor guardar un buen recuerdo.
Llegué  a mi departamento y me senté un momento, agotada, tenía tanto en que pensar que al final bloqueé todo y sólo estuve así, sentada, inmóvil, mirando algo que no miraba en realidad. Se me pasaron las horas y cuando al fin me puse de pie, dispuesta a servirme un poco de té, siento pesados golpes, alguien estaba tocando mi puerta y se sentía enfadado. ¡Matías!-pensé e inquieta abrí la puerta. Y frente mío descubrí a un mojado Bill... debe estar lloviendo afuera.

Bill: ¡Qué se supone que haces aquí!
Tú: ¿no debería preguntar yo eso?-confundida-
Bill: ¡Esta es la última que me haces! agarra tu paraguas y sal inmediatamente.-dictó-

Ahí recién recordé que me había pedido ir a la plaza a las 8 ¿qué horas eran? 9:30 de la noche.

Tú: ¡Ah! ya, recordé, lo siento, ¿te mojaste?
Bill: ¿Que si me mojé? ¡Te esperé casi dos horas!
Tú: -reíste bajito- Te juro que lo olvidé, espérame un segundo.

Tomé una chaqueta, bufanda, paraguas y me dispuse a acompañarlo, mi sonrisa había ablandado su rostro furibundo, y su presencia había endulzado mi ahogo. Me sentía feliz, si acaso la felicidad se puede comprender, personalmente la entendería como esos pequeños cambios que te sacan del abandono espiritual. Pero no podía cerrar los ojos y sentirme libre, tenía que mantener la distancia, ya habíamos discutido esto, no podía bajar la guardia.

Tú: ¿estás enojado aún?
Bill: ¡sí!-caminaba mucho más rápido-
Tú: pero, camina más lento, si no vas bajo el paraguas te mojarás.
Bill: ¡Ya me mojé entero!
Tú: ¡No es mi culpa! ¿quién espera una hora bajo la lluvia? ¿por qué no te fuiste?
Bill: -se gira- ¡por que te amo!
Tú: porque te amo, porque te amo-imita su voz- ¡repites eso cada vez que puedes! ¡deja de decirlo!
Bill: ¡si no lo dijera no lo sabrías!
Tú: ¡Si lo sabría!
Bill:-se acerca- ¿Entonces por qué me haces esto?
Tú: ¿te hago qué? ¡Tú me querías ver!
Bill: ¡porque tengo tu billetera!
Tú: ¡pero si yo no tengo billetera!
Bill: -con una mirada perdida, saca una billetera de su bolsillo- ¿No es tuya?
Tú: -la mira- no.
Bill: ¡Pero es de mujer!
Tú: ¡Pero no es mía!
Bill: -pensativo- puede que...
Tú: quizás con cuantas te has acostado, debe ser de una de ellas.-indiferente-
Bill: tal vez la rusa...
Tú: -lo empujas- idiota, no me vengas a traer cosas que son de cualquiera.
Bill: -sonríe, mientras la mira atentamente- ¡JAJA! ¿Estás celosa verdad?
Tú: ¿Qué? acá se acaba la conversación, me voy a mi casa.
Bill: No, no.-te toma de la mano y sonríe- si sólo era una broma.
Tú: no te rías tarado.
Bill: es que me hiciste feliz.
Tú: ¿por qué?
Bill: por los celos.
Tú: claro, mira que celosa estoy.-irónica-
Bill: - acaricia tu dedos y acerca su nariz a tu nariz- si lo estás, pero si quieres quedar bien, haré como que no lo estás.
Tú: Bill, aléjate.
Bill: no estoy haciendo nada malo.
Tú: ya hablamos de esto...
Bill: pero no te creo ni una palabra.-afirma el rostro de ella en su mano y tímido comienza a besar su mejilla, acercándose sagaz a los labios, a esos labios tan irremediablemente dulces...



jueves, 20 de junio de 2013

#10 Huyendo de tu radar.


Narra Bill:

La llevé al hotel donde me hospedaba, parecía una muñeca, absolutamente bajo mi control, pues estaba sumida en un cansancio que le impedía moverse o estar totalmente consciente, le saqué la chaqueta que estaba mojada y la acosté. Luego me senté en una silla mientras miraba la televisión, aunque sólo mirar, mi atención estaba en otra parte, estaba revisando las imágenes en mi cerebro de lo que ocurrió, de su estado de descontrol ¿qué habrá pasado?

Luego de casi 2 horas ella despertó, yo estaba acostado en la misma cama pero en el otro extremo, me hice el dormido y vi que se paró de la cama, estaba huyendo de la pieza cuando le hablé.

Bill: ¿despertaste?
Tú: ah…sí.
Bill: ¿estás mejor?
Tú: sí, gracias por todo, me iré de inmediato, también te pagaré todo.
Bill: ¿desde cuándo tan formal?
Tú: ¿perdón?
Bill: te digo que no hace falta que seas tan seria, como si no nos conociéramos.
Tú: no es tan diferente.
Bill: ¿ah sí? ¿Crees que no nos conocemos?
Tú: conocer abarca mucho, pero no importa, te estoy agradecida, ahora me iré.
Bill: no.
Tú: ¿disculpa?
Bill: No puedes salir hasta que me cerciore de que estás en un buen estado.
Tú: estoy bien, no te preocupes, además tampoco quiero molestar aquí.
Bill: no molestas, me gusta cuidarte.
Tú: pero a mí no me gusta estar aquí.
Bill: jo, que malagradecida eres.
Tú: ya te di las gracias.
Bill: no es suficiente.
Tú: ya te dije también que te pagaré.-agarra su chaqueta mojada y se dispone a ponerse los zapatos-
Bill: tampoco es suficiente.
Tú: mira, no estoy de ánimo para tus jueguitos de palabras, así que me voy.
Bill: -se para de la cama y se acerca a ti- te dije que no te puedes ir, no has pagado la fianza.-te toma por la cintura-
Tú: suéltame idiota, no te aproveches de la situación.
Bill: -sonríe- ¿Sabes? Pensé mucho sobre esto, pensé en que no debería atacarte de esta manera por el estado en el que te encontrabas, tan desarmada, indefensa.
Tú: ¿y entonces por qué lo estás haciendo?
Bill: -te apreta más contra él-  ¡pero…! ahora que te estoy mirando en la noche, con la luna en la ventana y toda luz artificial apagada, ahora que te escucho de nuevo insultarme y dejar salir de nuevo tu lado de fiera,  pienso que sería el más imbécil si te dejara ir así, si no posara mi cuerpo en tu cuerpo, si no disfrutara del olor del éxtasis. –Huele tu cuello-
Tú: Bill, déjame ya.
Bill: no me vengas a decir que te deje, o que no te gusto, que esa mentira la sé a ciencia cierta, sé que mientes para defenderte, pero también sé que te gusta mi roce, la piel se te eriza y es un placer de dioses tocarte.-pasa sus dedos sobre tu hombro- ¿Me vas a negar lo de lo que digo? ¿O puedo seguir con el poema que es el amor contigo?-baja su mano por tu vientre hasta tu sexo-
Tú: -lo apartas- vete al infiero si quieres que pague la “sentencia” con sexo, como si fuera una prostituta.
Bill: suena frío cuando lo dices.
Tú: es frío.
Bill: sí…-suspira cabizbajo y te suelta lentamente-

No saben lo deprimido que me sentía, no era otra cosa, no era frío, no era cansancio, me deprimía verla ir, cómo si los látigos de muchas manos cayeran sobre mí.

Bill: me pareces insólita, te vas de aquí así, fingiendo, es hasta patético.
Tú: ¿qué?
Bill: sólo digo  que es absurdo que nos compliquemos tanto.
Tú: Bill…
Bill: que no vale la pena, que deberíamos dejar de jugar y…
Tú: ¡Bill!
Bill: ¿qué?
Tú: Dejemos esto ya. Ha pasado mucha agua bajo el puente, ha pasado tiempo, cambiamos. Si seguimos tirando del elástico de esta relación se cortará para siempre. Paremos ahora.
Bill: ¿Elástico? ¿Qué metáfora es esa? ¿De qué me hablas? Cuando hay amor esas cosas son sólo excusas.
Tú: ¡Bueno no sé! Inventa algo tú, el punto es que yo no quiero seguir con esto y no puedes obligarme.
Bill: -cabizbajo- ¿o sea renuncias?
Tú: sí, renuncio.-dijiste firme-

Narras tú:

Decidí hacerme un altar y maldecirme todos los días, algo así como un santo de los idiotas, de los indecisos, o simplemente de los perdidos. ¿Por qué renuncié? Y luego ¿por qué se lo dije? De pronto toda la vida se me había vuelto real, seria, había sentido responsabilidades, yo era responsable de su estado, de la confusión que estaba creciendo en la habitación, y del absurdo de mis palabras.

Tú: pero, podemos ser amigos.

¿Amigos? Si pudiéramos elegir el momento de nuestra muerte todo sería más grato. A veces me pongo a pensar en el día que deje de existir, cómo seguiré, quizás me convierto en gato, o en águila, porque eso del infierno o el cielo no me convence. El caso es que, si pudiéramos elegir el momento para desaparecer, hubiera elegido ese.

Bill: ¿Amigos? ¿Estás segura?
Tú: claro que no.-se te quiebra la voz- pero creo que es necesario.
Bill: -te mira melancólico- Está bien, pero hazme el favor de no irte ahora, quédate a dormir, o me preocuparé mucho.

Me quedé dormida en esa cama que me doblaba en altura –pareciera que estuviera echa de cielo-. Pensaba que desde mañana todo había terminado, que yo había decidido que esto pasara así, y ahora supuestamente era responsable de mi madurez, de mi nueva habilidad para decir adiós, y de la frialdad que estaba naciendo en mí.

Pero desde hace días no puedo entenderme, y los sentimientos aparecen mucho después de los sucesos, como una oleada de rencor, tristeza o nostalgia, ahora me sentía tranquila, pero quizás después, mañana, o pasado, me cayera una estaca en la espalda anunciándome el error de mis palabras y me mostrara lo equivocada que estaba acerca de mis sentimientos y del amor que siento por Bill.

Desperté a eso de las 11 am, Bill tenía el desayuno listo, comí y me despedí de él, fue incómodo, bastante incómodo, es difícil despedirse cuando no sabes si ese adiós es temporal, o para siempre. Pero ahora tenía todo en mente, 
no me podía quedar sólo así, iré a hablar con Matías, sé dónde encontrarlo y me va a tener que escuchar.


Tú: Me vas a decir cuando vas a parar esta mierda y le vas a contar la verdad a Ale.-increpó apenas llegaba al lugar-
Matías: no me vengas con esas amenazas de niñata, los dos sabemos que eres incapaz de hacer algo.
Tú: hijo de puta, Matías jamás pensé que podrías llegar a actuar así, si no vas a decir la verdad tan sólo déjala, vete, dile que terminaron, que te aburriste, pero déjala en paz, no quiero que siga haciendo de tonta.
Matías: ¿por qué te importa tanto maldita sea? Sólo la he engañado dos veces, ni siquiera es importante.
Tú: -sorprendida- ¡¿DOS VECES?! Parece que no tenemos los mismos estándares de ética. Ella te quiere de verdad, déjala.
Matías: vete a joder a otra parte, ya sabes quién gana en esta competencia, Ale me cree a mí.
Tú: es que no puedo creer lo hijo de puta que eres.
Matías: -enojado- Haber, vamos a dejar las cosas claras.-dice acercándose raudo- Yo jamás he estado enamorado de Ale y eso ella lo sabe, ¿o nunca te diste cuenta que desde el principio yo estaba enamorado de ti?

Sus palabras me sacaron de mis casillas, no esperaba eso, no esperaba que detrás de esto estuviera metida yo. Sólo quiero lo mejor para Ale, ¿por qué esto se está complicando tanto?

Tú: es la peor excusa que he oído.
Matías: es la verdad.-se acerca aún más- imagínate todos esos días que te tenía que mirar de lejos, sólo de lejos, qué tortura no, y después aparece tu amiga, cede un poco por aquí, un poco por allá, noté que le gustaba y ¡bum! Lo que quería hacer contigo, lo hice con ella.
Tú: -intentas apartarlo pero él no cede- Eres asqueroso, ¡no puedes hablar de esa manera de ella!
Matías: -te empuja contra un anuncio de coca cola, estaban en una calle cualquiera, deshabitada a esa hora- ¿asqueroso? ¿A caso no pensaste alguna vez en todo esto? ¿no te dieron ganas de revolcarte conmigo? Lo que pasó es que preferiste a alguien más grande, más interesante y te fuiste con ese marica. Pero no me vendas la postura de "santa y protectora", porque no te queda, sigues siendo sólo una putilla.

Recordé al dueño del auto que pateé, parece que la gente está empeñada en llamarme puta.

Tú: suéltame ahora, no te rebajes más de lo que ya lo hiciste, sabes que lo que dices es mentira. Y no tengo ni la mínima intención de gustarle alguien como tú.
Matías: Los pantalones apretados y los vestidos cortos dicen lo contrario, te gusta que te miren, admítelo, te gusta que los hombres te recorran entera.-pasa una de sus manos alrededor de tu cintura-

Esto me está molestado y a la vez se está volviendo peligroso, no conozco a este Matías que tengo en frente y se me está haciendo difícil apartar su cuerpo de mí cuerpo, es mucho más fuerte que yo, y aunque se me hace imposible pensar que puede atacarme de alguna manera sexual, la proximidad me pone nerviosa.

Tú: ¡que no me toques! Apártate, déjame tranquila, deja tranquila a Ale.
Matías: -sonríe al ver que te has puesto nerviosa al no poder apartarlo- ¿Y si nos divertimos un rato?-sube una de tus manos hacia tus pechos-

Intenté apartarlo con todas mis fuerzas pero parecía imposible, de pronto se había echo más fuerte, o quizás siempre lo fue, sólo que nunca tuve que enfrentarme a él. No sé cómo explicarme eso ¿cómo alguien puede cambiar tanto? ¿O a caso siempre fue así? 
Reaccionó a mis empujones con mayor alteración y se abalanzó hacia mi cuello, estaba empezando a sentir asco cuando recordé a una profesora que tuve en básica, ella nos dio el mejor consejo sobre defensa personal. “Si tu oponente es del sexo masculino, no hay nada más eficiente que un golpe, donde más les duele, ustedes saben dónde.” GRACIAS PROFESORA, GRACIAS.


Tú: -le das un golpe con la rodilla en la entrepierna- ¡Sal imbécil!


Podría jurar que la escena se había acabo y que podría escaparme de él. Pero el golpe resultó contrario, el dolor lo hizo caer, y de pronto parecía como si hubiera absorbido la ira de un país entero…




TENGO COMPUTADOR NUEVO!!!!!! ÑEÑE perdóooon, por favor perdóoon por todo este tiempo, ojalá aún me lean T--------T lo perdí todo, es una tragedia, pero aquí estoy, espero seguir. Me gustaría que tuviéramos una forma de comunicarnos para que me recuerden que escriba y para que yo pueda decirlos cuándo escribiré, y también para conocerlas, pero no sé que utilizar, bueno, no las molesto más, ojalá les guste y saludos para todas♥♥


sábado, 13 de abril de 2013

chicas mil disculpas mi pc falló porque se le acabó la memoria en el disco duro, y ahora recien compre un disco externo porque no tenia dinero para uno para poder formatearlo y vuelva a prender estoy desde un celu asi que disculpen la mala redaccion y no poner tildes.ojala no halla perdido mis datos extraño mucho escribir y extraño leer sus comentarios. espero arreglar esto pronto y volver a subir cap!