chicas mil disculpas mi pc falló porque se le acabó la memoria en el disco duro, y ahora recien compre un disco externo porque no tenia dinero para uno para poder formatearlo y vuelva a prender estoy desde un celu asi que disculpen la mala redaccion y no poner tildes.ojala no halla perdido mis datos extraño mucho escribir y extraño leer sus comentarios. espero arreglar esto pronto y volver a subir cap!
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sábado, 13 de abril de 2013
viernes, 22 de febrero de 2013
#9 Resistencia
Bill: ¿y?
Tú: …
Bill: ¿no me dirás nada verdad?
Tú: …
Bill: te llevaré a casa, te mojarías mucho si volvieras caminando.
Tú: ah… no.
Bill: ¿cómo no? ¿Quieres mojarte?
Tú: ¡no! No te preocupes.-confundida-
Bill: ¿estás bien? Estás hablando distinto, mírame.-afirmo tu rostro con
sus manos y lo levantó- ¡Estás ardiendo!
Tú: ¡no! Sólo…-tambalea-
Bill: -te sostiene- ¡Tienes mucha fiebre!
Tú: ¡que no!
Bill: ¡que sí! Mira, no sé qué te pasa, pero, maldita sea, no te dejaré
así.
Tú: ¡Ahora te preocupas!-lo apartas- ¿Por qué finges tanto? ¿El otro día
fuiste un simio cualquiera y ahora me quieres ayudar? Esto no tiene
lógica.-tocas tu frente con la mano derecha-
Bill: eres obstinada a más no poder, allá está mi auto.
Tú: ¡te dije que no iré! Te pagaré ese cheque en cuanto pueda, gracias por
lo demás, tengo que irme.
Bill: ¿realmente te irás? ¡(tunombre)!
Tú: -molesta- ¡déjame ya!- caminas lento hacia el centro de la ciudad.-
Es un castigo sobrenatural la patética costumbre de mezclar lágrimas con
lluvia.
Me puse a llorar, a la mitad de mi camino me puse a llorar desde los ojos
hasta las piernas, un llanto intenso, inevitable e imparable, una agitación que
intenté apagar entre las palmas de mis manos, hundiéndolas en mi rostro, pero
los jadeos venían de más adentro, de donde mis manos no podían llegar. Luego un
abrazo, su abrazo, desde luego debe haberme seguido, sus dos brazos que parecían mil, me rodearon, me aplastaron contra su abrigo mojado y lloré más,
aún más agitada que antes.
Tú: -entre llanto- ¿Por qué me abrazas? ¡¿por qué… vuelves?!
Bill: …
Tú: si te traté mal, por qué e-estas a-a-quí.
Todo lo que podía decir, lo decía con las manos aún en mi rostro, no quería
debatirme a muerte con su mirada, no ahora, que me sentía tan débil, la frente
caliente, los pies congelados y un mareo continuo.
Tú: yo-yo… Ale me dijo que…- suspiraba tratando de calmar el llanto-
Bill: -te mira fijamente, pero no logra nada, pues tus manos seguían en tu
rostro-
Tú: que… no me cree, que no me cree a mí, ¡y yo que era su amiga!
Bill: cálmate, ahora nos iremos, no puedes seguir aquí con esta lluvia,
estás muy débil.
Me tomó en brazos como si fuera una niña, me apoyé en su hombro, aún sin
mirarlo. Y yo,
<<No sé si estaba muriendo de vergüenza
o de fiebre.>>
¡Hola! este es el capítulo más corto de la historia, pero no las quería dejar sin nada por tantos días T-T además este capítulo estaba perfecto con el nombre, ya estoy escribiendo lo demás. Si esta es la resistencia, luego viene el derrumbe, subiré lo más rápido que pueda ¡No saben como sus comentarios me hacen ponerme a escribir! así que Gracias, gracias y muchisimas gracias.
martes, 12 de febrero de 2013
#8 Pánico.
Pasó una semana después de ese encuentro y ahora soy yo la que lo busca a
él, con la mirada, por cada calle que camino. He pensado que quizás podría
estar por aquí, que puede estar cerca y odiándome a mí misma lo busco, porque
quiero verlo de nuevo, no sé la razón.
Al día siguiente 18:30 hrs
-pasé a ver a Ale y ahora estoy dando la vuelta
para llegar a mi departamento.
Tú: ¡ahm!
Bill: ¡te tengo!
Tú: suéltame enfermo, idiota!
Bill: ¿algún otro adjetivo calificativo?
Tú: una acción, pú-dre-te.
Bill: como si no me estuvieras buscando.
Tú: -te sorprendes- ¿qué quieres ahora? Pareces un psicópata apareciendo así
de pronto, te dije que no quiero nada contigo.
Bill: no estoy aquí por ti.
Tú: ¿ah sí?
Bill: sí, estoy de turismo.
Tú: ¿entonces por qué me detienes en la calle? Que poca lógica.
Bill: ¿por qué eres así?
Tú: ¿así cómo?
Bill: -hace un gesto irónico con los ojos- sabes cómo, ¿qué quieres que
haga?
Tú: ¿a qué te refieres? habla claro.
Bill: me refiero a que sabes que me quieres, y que te quiero, no veo el
problema.-se apoya en la pared del restaurant que estaba donde conversaban-
Tú: ¿cómo te lo explico? Te quise, pasó un tiempo, ya fue, ya se acabó y si
quieres que te hable más en serio, te digo que te tengo rabia Kaulitz, y quizás
algo de rencor porque no me olvido fácil de las cosas, y me acuerdo de ese día,
y si quieres repito las palabras de tu pataleta en el parque, los “me cansé de
ti” o los “no te quiero volver a ver” ¿Te basta con eso o escribo un libro?
No sé si fui lo suficientemente clara, pero algo caló dentro y le hizo
cambiar el semblante,
bajar las cejas y formar un gesto noble en los labios,
estremeciéndose, y haciéndome perder el centro.
Tú: ¿Y?
Bill: Entiendo… pero no puedes pedirme nada más, porque si me hablas de rencor me
parece absurdo que no me dejes hablarte del vacío que he experimentado, ni del
amor que te juro siento real, así que no pasará un segundo en que piense en
dejarte, créeme.
Ahí termino la conversación, ya que me di la vuelta y no paré hasta llegar
a mi pieza, a mi cama, a descansar.
Día siguiente 10:00 am.
Tú: ¿Qué pasó con Ale?
Matías: Nada, así que por favor no le digas.
Tú: ¿qué no le diga? ¿Es una broma?
Matías: no, si le dices ella se va a
poner muy mal y ni uno de nosotros dos quiere eso ¿verdad?
Tú: ándate a la mierda, hijo de puta ¿crees que no le voy a decir para que
sigas viéndote como el príncipe?
Matías: no, no, pero, así nadie sale lastimado, yo terminaré esto, yo no la
volveré a ver, ella sólo era una conocida de la escuela.
Tú: me voy, esta conversación no vale la pena.
En la mañana, como si nada, me topé con Matías mientras iba hacia la
Universidad, me topé con Matías y la faldita roja, y las medias rasgadas de una
“amiga de la escuela” algo así como una extranjera, hasta ahí todo bien, no se
puede sacar ninguna conclusión, ni siquiera vaga, pero al cruzar la calle me
percaté que no era sólo la mujer con la falda y las medias, sino que también
estaban prácticamente devorándose, con una pasión que habría de aplaudir si no
fuera porque él está en una relación seria con mi mejor amiga.
Matías: ¡Espera! No vayas a hacer nada de lo que te arrepientas, (tunombre)
perdiste muchos puntos cuando te fuiste de aquí.
Tú: ¿perdón? ¿a qué te refieres?
Matías: me refiero a que yo he pasado todos estos meses con Ale, acompañándola,
queriéndola y todas esas cosas, ella confía ciegamente en mí y nada me va a
costar que me crea más a mí que a ti.
Tú: ¿Qué?
No cabía dentro de mí el asombro, jamás pensé que él fuera una persona así,
menos que mentiría descaradamente.
Tú: supongo que no hablas en serio.
M: pruébalo.
Tú: imbécil.
No perdí más tiempo y me fui lo más rápido que pude a la casa de Ale.
Tú: Hola!
Ale: Hola!
Tú: estoy un poco nerviosa pero te lo voy a decir lo más rápido que pueda
para que no cueste ¿ya?
Ale: ¿ah? ¿de qué estás hablando? Tú siempre tan loca ¿qué pasó?
Tú: mejor siéntate.
Ale: ya pues, me estas asustando.
Tú: es que, en la mañana, venía caminando a la U y vi a Matías.
Ale: ya…
Tú: y estaba con una mujer
Ale: ya ¿y?
Tú: y se estaban besando.
Ale: ¿qué?
Tú: eso, y te lo tenía que decir, sé que debe ser duro pero no me iba a
quedar callada, o sea, te estaba engañando, tienes que hacer al- interrumpe-
Ale: ¿de que estás hablando? ¿Para qué estas inventando esto?
Tú: ¿ah?
Ale: Matías, me acaba de llamar y me contó que estaba desayunando con su primo,
hasta hablé con él, me llevo bien con su familia y siempre que está con ellos me saludan.
Tú: -atónita- se debe haber ido a su casa después, yo lo vi, te juro que lo
vi, de hecho le hablé.
Ale: ¿te gusta? ¿ahora que terminaste con Bill quieres que se fije en
ti de nuevo, verdad?
Tú: ah… esto es realmente mentira, nada más lejos de la realidad, yo jamás
haría eso…
Ale: ¡sí! ¡tú jamás harías nada! Tienes un sentido de la justicia tan bueno,
mejor ándate.
Tú: no, o sea, detente un poco ¿esto es lo que piensas de mí? ¿en dónde
quedó lo de “amigas”?
Ale: (tunombre) yo te quiero mucho, pero me han pasado muchas cosas, y tú no
estabas.
Tú: ¿de qué hablas?
Ale: ¡nunca sabes de lo que hablo! hablo de que no me he sentido bien.
Tú: ¿en qué sentido?
Ale: ¡ves! no sabes nada de mí desde hace mucho tiempo, sólo esás preocupada por ti.
Tú: ¿qué? o sea... ¿hace cuánto piensas esto? ¿por qué no me dijiste? yo no me había dado cuenta...
Ale: "no te habías dado cuenta" ahí está lo de ser "amigas" una amiga se habría dado cuenta. Tú siempre te preocupas sólo de ti y no me preguntas nada, tú te
fuiste y ahora vuelves ¿y quieres que sea la misma persona? La gente cambia,
todos cambiamos ¿por qué yo no lo haría? Y resulta que amo a Matías, y no te creo, y
ahora-comienza a llorar- llegas y me dices esto y… perdón, pero no te creo.
Tenía un tremendo nudo en la garganta, algo se estaba quebrando.
Tú: creo, que es mejor, que me vaya.
Salí del lugar y me vi nuevamente envuelta entre la gente, de alguna manera
llegué al centro de la capital mientras caminaba escuchando canciones en mi
mente, quería arrancar(me) pero de una manera más metafórica, algo como reinventar(me)
o irme lejos. Recordé los campos de Viena, y los diferentes lugares en los que
parábamos cuando vivíamos en el bus.
Bill, ¿dónde estaría? ¿Habría regresado? Él
dijo que algo así como que no dejaría de amarme, pero… ¿y si se aburrió?
Y
ocupo el verbo “amar” como si yo lo hubiera inventado. ¿Y si no me ama y todo
lo que digo, hago y pienso no es más que lo que quisiera que fuera real y no lo
es? ¡Qué enredo! ¡Matadme ya, dioses!
Estuve afuera hasta eso de las 10 de la noche, de 10 a 10, estaba todo
oscuro y caía una lluvia ligera, me apoyé en un auto del estacionamiento de un McDonald's
mientras pensaba qué comprar.
X: hey!, niñita, no te apoyes en mi auto.
Tú: ¿algún problema? ¿lo voy a abollar?
X: no, pero no me gusta que toquen mi auto.
Tú: ¿ah sí? ¿le puede dar varicela al BMW?
X: mira mocosa, sólo sal de ahí, esto es lo que me saco por venir a esta
pocilga llena de pobres.
Lo que era una llovizna se había convertido en una lluvia de gran
intensidad.
Tú: ¿así que eres uno de esos personajes que viven de las apariencias y el
dinero?-sonríe-
X: no me importa eso, sólo quítate necesitada, ¿o a caso estás aquí para
conseguir clientes? No sabía que las putas salían tan temprano.
Tú: ¿parezco puta según tú?
X: y de las más baratas.
Tú: ¿a sí? ¿algunas vez has estado con una puta?
X: ¡no!
Tú: ah, entonces no sabes que hacen las putas cuando se enojan.
X: ¿qué?
Tú: así que jamás hagas a una "puta" enojar, ¡o sino te pasará esto!
No sé si fue mi estado de ánimo, o el momento, o sus palabras, o quizás
todo junto, pero sin pensarlo me puse a patear su auto desenfrenadamente, las
zapatillas dejaban marcas y hasta se hundía la lata del deportivo de lujo, el
tipo intentó detenerme, pero tenía todas mis fuerzas puestas en ello y no lo
logró hasta que me tiró el pelo, estaba mojado por la lluvia y dolía aún más
cuando lo tiraba.
Tú: ¡suéltame hijo de puta!
X: ¡Mira lo que hiciste maldita, mi auto!-jalaba aún más fuerte tu pelo-
¡Ta da! No sé como lo hizo, pero justo en el momento exacto, como mi
superhéroe privado, aparece Bill, cómo diciéndome que lo necesito, que soy suya,
y que el pájaro que anide en el vientre y que ahora quiere volar es lo que
siento por él.
Bill: ¡hey! Suéltala.-forcejea con el hombre y te aleja de él- ¡para! ¿no
ves que es una mujer?
X: ¿qué mujer? ¡Esta maldita es el diablo! ¡mira como dejó mi auto, está
loca!
Tú: -estabas en un silencio mortal-
Bill: está bien, está bien ¿cuánto es?
X: tss, esto saldrá por lo menos 500…
Bill: tome, aquí tiene un cheque, disculpe por lo que ocurrió.
X: sí, y llévate a esta loca, no quiero tenerla cerca nunca más.
viernes, 4 de enero de 2013
#7 Aleteando en mi garganta
Ale: ¿en qué sentido? ¿Qué pasó?
Tú: -le cuentas todo-
Ale: ¿pero qué se cree? No, nada de nada, no te quiero llorando, se porto
mal.
Tú: asshhh, pero es que tengo rabia, siento que me gustaría escapar de mí,
arrancarme algo de esta personalidad de mierda, siento que a veces no encajo en
mí misma.
Ale: siendo sincera, creo que no fue sólo tu culpa, así que tranquila.
Narras tú:
Esa noche Ale se quedó conmigo hasta que me dormí, me sentía cansada y
entre pensamientos volví a dormir, me parecía haberme vuelto más insegura, y
ese pensamiento de debilidad me calaba hondo. Cuando Ale ya estaba durmiendo,
lentamente abrí el cajón de mi velador y saqué una tarjetita de celular que
guardaba ahí, un chip antiguo, el cuál le puse a mi celular para que cambiara
el número y mis contactos también, para volver por completo, a mi casa, a mi
vida, a mis amigos, a mi universidad, definitivamente.
Después de ese día pasaron alrededor de 7 meses en total “tranquilidad” volví a mi
rutina, y a juntarme con mis amigos, los días se pasaban parecidos y sin ningún
inconveniente, Ale siempre estaba a mi lado, y con ella era la única persona
con quién tocaba el tema de Bill, un día recuerdo que Matías me preguntó sobre
eso, y con una sonrisa en el rostro le respondí que no se preocupara, que fue
un error y que ahora estaba ahí, nueva, y bien.
Todo siguió así hasta un miércoles, había ido a la biblioteca a buscar
libros y me había quedado vagando hasta muy tarde, cuando llegué noté que al
costado de la puerta de mi departamento había un hombre sentado en el piso,
tenía el pelo corto y extraño y mucha ropa, pensé en un vendedor, o algún
vagabundo, de todas maneras parecía dormido porque apoyaba su cabeza en sus rodillas
que estaban dobladas hacia su cuerpo, así que sigilosamente me acerqué y abrí
la puerta, entré y cuando me disponía a cerrar, una mano detuvo la puerta.
Tú: ¡Mierda! ¿qué quiere? No tengo dinero ni nada.
X: ¿tanto te olvidaste de mí?
La voz retumbo de manera semejante a un tambor tocando en mi oído.
X: Perdón-decía apoyándose con esfuerzo en mi puerta- perdón por no haber
venido antes.
Tú: ¿Bill?
No cabía en mi asombro ¿aquél era Bill? Parecía completamente otra persona,
completamente distinto, tenía el pelo de otro color, más corto y llevaba el
abrigo más largo que haya visto.
Tú: ¿E-eres tú?
No quería mirarlo, aunque la curiosidad me estuviera matando no iba a
mirarlo directamente.
Bill: ¿realmente no me recuerdas? como si creyera que te olvidaste de mí.
Tú: Que arrogancia, ¿qué quieres?
Bill: ¿Por qué te fuiste?
Tú: ¿perdón?
Bill: ¡Por qué te fuiste maldita sea!
Tú: ¿Ahora, ahora, que pasaron meses, vienes y me preguntas eso?
Bill: ¡Sí, ese día dije que te vendría a buscar, compré boletos y todo pero
a último momento no pude viajar, luego te llamé, te llamé y te llamé!
Tú: ¡No grites! Además ¿qué querías que hiciera ese día? ¿Qué durmiera en la calle
como un perro? Esa noche también te llamé y TÚ no me contestaste.
Bill: ¡Debiste haber vuelto a la casa!
Tú: ¿y haberme humillado? ¡porque eso pasaría, llegaría, y tu mamá me
trataría mal como siempre lo hizo!
Bill: ¡Esas no son excusas!.-se acercaba con pasos largos hacia ti-
Tú: ¡Te estás olvidando de todo, imbécil! ¡te estás olvidando de que tú me
dijiste que no me querías ver más! ¡Aléjate!
Bill: -te toma un brazo- ¡Eres una estúpida! ¿Cómo querías que me sintiera?-
te empuja contra una pared-
Tú: ¡suéltame imbécil, el estúpido eres tú!
Mientras que con un brazo sostenía una de mis manos, con la otra tomó mi cintura
y me acercó más a él, gracias a esto pude mirarlo mejor, su rostro-después de
todo- era el mismo, ya no llevaba maquillaje y tenía algo de barba, y claro, lo
sentía mucho más fuerte, el antiguo Bill nunca hubiera tenido la fuerza para
someterme a quedar entre él y la pared, sin poder moverme. También puedo
agregar que me tenía loca la maldita sensación de calor, sentía que me recorría
el cuerpo y se alojaba en mi cara, en mis mejillas, creo que me puse roja hasta
las orejas, era una mezcla de rabia y excitación por sentirlo tan cerca, por
sentir como su pantalón rosaba mis piernas que estaban sólo cubiertas por un
vestido.
Bill: Cambié de opinión, ya no te quiero lejos.
Tú: suéltame, te lo advierto.
Bill: -sonríe- ¿Qué me vas a hacer?-toma una de tus piernas y comienza a
besarte-
Tú: -sigues el beso-
Bill: ¿ves? no puedes hacer nada .-vuelve a besarte-
Tú: -le sigues el beso, pero luego lo muerdes fuerte-
Bill: ¡auch!
Tú: -lo empujas- sal imbécil, ándate ¿crees que puedes venir acá y hacer lo
que quieras? ¡cómo si te necesitara!
Después de esa breve visita -en la que lo terminé echando- me sentí
totalmente destruida ¿qué había sido eso? Parecía como si toda la ternura y
carisma se le hubieran ido y su egoísmo puro, mezclando con arrogancia lo
hubiera arrojado a hacer estas cosas, la curiosidad me está matando, porque a
pesar de que no lo quiero volver a ver, no puedo estar más emocionada,
alterada, como si hubiera renacido un pájaro en mi pecho que ahora esta
aleteando en mi garganta, pidiendo escapar.
Hola, partiré deseándoles un Feliz, feliz & feliz año nuevo, la verdad no subía hace mucho tiempo y recién hace poco pasé a ver sus comentarios que realmente me hicieron feliz, y les pido disculpas por esto, pero siendo sincera, este fue un año horrible para mí y después de ciertas cosas realmente las ganas de escribir no venían, ni siquiera pensaba en historias, en nada! era como tener la cabeza ocupada sólo en cosas que me estaban preocupando y eso me hacía sentirme mal u-u espero puedan comprenderme, quizás también les ha pasado, aunque espero que no, bueno, eso, gracias por su apoyo & todo, ojalá les guste el capítulo♥
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